Por la tarde tú
hijo del tedio
tienes abundante éxito sobre mí
me escuda una escritura
carcomida por los embates
llega la noche
mi aliada
no me vencerás
pero apenas recuesto
y el feroz deslumbrante aparece
resuelto a no dejarme
me incorporo desvelado al cuaderno
cualquier cosa es buena
para vencer
ven en mi ayuda sueño
mas a punto de contar la última oveja
surge otro
escandaloso como él solo
me aturde
ya no veo al sueño
se ha metido en alguna pared
huyendo de la vibración
bajo una vez más a las letras
-quién sabe si toda la noche-
hasta el cansancio inquebrantable
que precipita al sueño de una oreja
como padre a su joven hijo trasnochado
sin alcanzar a decir hasta mañana.